UN NOBEL DE LITERATURA CON GUITARRA

Por Damaris Calderón Campos*

bob-dylan

Poetas de papel y de la página impresa, escritores profesionales: la poesía siempre ha estado en otra parte. Escapa cuando ” ha alcanzado su definición mejor”,se resiste a la fijeza. Se desplaza en las páginas de la prosa, en la fotografía,( ¿por qué no?), en el cine (Tarkovsky me parece el mayor poeta ruso contemporáneo). Está en los cantos (nació de los cantos: cantaba y contaba). Los poetas griegos ya articulaban en una totalidad el poema: palabra, música, canción. Los trovadores, los juglares, los cantores populares. (Violeta Parra, a mi juicio, la mejor poeta de Chile). La poesía se convirtió en texto y dejó de sonar de (re)sonar.

¿Cómo negarle a la poesía, lo que de suyo es, desde sus orígenes, desde su naturaleza? No podría decirse que Vladimir Vysotsky no es un poeta, que Silvio Rodríguez no lo es, que no lo es Atahualpa Yupanqui, que no lo es Bob Dylan.

El Nobel de literatura ha sido, efectivamente, una bofetada (necesaria) a los escritores. Más allá de que lo ganara Bob Dylan (lo que me parece bien), el premio instala un replanteo sobre las nociones de poesía y literatura. En lo personal, celebro que, cuando tanto se escribe sobre la imposibilidad del lenguaje, sobre la palabra que no puede decir, sobre la prosa de nuestros días, lo gane un poeta que canta porque “si se calla el cantor, calla la vida”.

 

*Damaris Calderón Campos. Nació en La Habana, Cuba (1967). Es Poeta, narradora y filóloga, licenciada por la Universidad de La Habana. Egresada de magíster en lenguas y Culturas clásicas por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, (UMCE), Santiago de Chile, Chile.